un río cuyo fondo guarda más luz que el cielo

nocturno

miércoles 4 de noviembre de 2009

...
ah
una frase de N. me ha traído cierta paz.

“la tensa espera del que no sabe si existirá algún día en unas páginas o en el recuerdo de alguien, en el corazón de una anciana a punto de morir que pasa sus noches en vela esperando la muerte tratando de viajar una vez más con esa mente que se extinguirá quién sabe si mañana o el lunes siguiente y que duda de su postrera existencia en un mundo venidero y esperanzadoramente mejor”

también una noticia que encontré hoy rebuscando en google. Algo que ocurrió en junio. Una pareja se echó a volar desde los blancos acantilados del Sur de Inglaterra. Él llevaba en su mochila el cadáver de su hijo de cinco años muerto de meningitis. Ella, ositos de peluche y juguetes. ¿No es bello? Nadie ha de alarmarse. No se me ocurre nada semejante. Pero me ha dado paz.

Las dos cosas.
Porque cuando muera estaré con Ariel. En el último latido de mi corazón estará Ariel y sé que lloraré con estas mismas lágrimas calientes mi amor por él. No pienso que me lo vaya a encontrar. No es eso.
Sólo me uniré a él. Echaré a volar con enormes alas blancas sobre el mar y me fundiré con él en la espuma del cielo. Qué dulce imagen, qué amor tan etéreo y ardiente, qué entrega. Me entrego a ti, Ariel. Un día. Un día.
...

3 comentarios:

Fusa dijo...

Cogí esa noticia de la pareja que se suicidó con el cuerpo del niño y los juguetes y lo incorporé a una entrada de Belfondo. Ya te diré. A mí me impactó muchísimo, me dejó sin habla, sólo con palabras: pero no me alarmé.
Un abrazo.

Sara dijo...

Supongo y espero q esa pareja no tuviera más hijos.

Magnolio dijo...

¿Cualquier cosa? No puedo decir nada, excepto que te leo, que te imgagino y no quiero imaginarte, no quiero meterme en tu dolor, tanto. Sólo que tú salgas de él.

Y te mando abrazos que ojalá fueran lianas.

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